El verano se acerca y dan ganas de tomar un exquisito trago, Periodismo Urbano va a darte algunos tips para que te vayas preparando de cara a lo que viene, pero antes de eso es no está demás conocer el incierto origen de la palabra “cóctel”. Se cuenta que una princesa mexicana llamada Xockitl ofreció una vez una bebida combinada a un huesped americano de la corte de su padre. Al oír el nombre de la joven, el visitante se confundió y creyó que se trataba del de la bebida. Otra de las hipótesis apunta a la cuchara que se usa para mezclar este tipo de bebidas, la cual a los asiduos a los hipódromos les recuerda la cola recortada de los caballos de media sangre, llamados precisamente “cocktails” (cola tiesa).

De boca en boca fueron surgiendo las más fantásticas explicaciones, pero hoy por hoy, todo parece indicar que “cóctel” debe de ser un derivado de la palabra “coquetel”, que es un combinado francés a base de vino.

Lo indudable es que se preparan tragos combinados desde hace muchos años. El primer “cóctel” identificado data del siglo XVI, y algunos de los clásicos se beben desde hace mucho más tiempo del que se cree. El llamado “Old Fashioned”, a base de bourbon, por ejemplo, apareció a finales del siglo XVIII.

Charles Dickens fue el autor de la famosa novela Oliver Twist.

Por otra parte, se sabe que la palabra “cokctail” ya se usaba en Estados Unidos en 1809; 35 años más tarde Charles Dickens describía a uno de sus personajes como capaz de ingerir más cócteles que cualquier otro caballero entre los muchos que conocía, y aseveraba que el fenómeno no era exclusivo de su país sino que también se daba en Europa. Apreciados por la alta sociedad americana, los cócteles se servían antes de la cena en los bares más en boga, hasta que durante la Primera Guerra Mundial, empezaron a perder glamour. Desde entonces, tanto se han ido poniendo de moda como considerándose desfasados.

Después de la guerra, los jóvenes en busca de nuevas experiencias y placeres inéditos, rompiendo con las tradiciones de sus mayores, se aficionaron a una nueva gama de cócteles. Sin embargo, paradójicamente, fue la ley seca de Estados Unidos de la década de 1920 la que favoreció un nuevo auge de los cócteles: las bebidas alcohólicas fabricadas clandestinamente eran repugnantes, incluso a veces tóxicas, por lo que se optó por enmascarar su sabor mediante jugos de frutas y bebidas carbonatadas. Lo prohibido espoleó  la fascinación de la juventud de la época por esos “brebajes”. La moda cruzó enseguida el Atlántico y los más prestigioso hoteles de París y Londres, donde se servían ginebra y whisky de la mejor calidad, pronto se especializaron en la preparación de cócteles.

La Segunda Guerra Mundial puso fin a las frivolidades, y los cócteles, si bien se consumían puntualmente, dejaron de estar de moda durante décadas, hasta su estrepitoso renacimiento durante los años setenta. Nacía así una nueva generación de recetas, cuyas estrellas eran el ron blanco, el vodka, y sobre todo, el tequila, que empezaba en aquello momento a importarse desde México. Sin embargo, la popularidad de los cócteles volvió a decrecer hasta hace una década. Lo cierto es que en la actualidad no existe barra, de cualquier bar de moda, que no disponga de una coctelera entre sus utensilios.

En la próxima nota, Periodismo Urbano expondrá cuales son los elementos necesarios para ser un bartender con todas las letras, y porque no alguna receta también para que sorprendas a tus amig@s. Si te gustó la nota compartila, sino criticala.

 

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Autor: Señor “R”.