Es difícil imaginar un templo de dos torres construido a principios del siglo XX partido por la mitad en medio del monte. Sin embargo, una imponente estructura existe en cercanías de Santa Rita, 230 kilómetros al noreste de la ciudad de San Luis. A la Iglesia de los Navarro, la circundan el misterio, la fe, y leyendas a través de distintas versiones que narran los lugareños. Nunca fue inaugurada, ni bendecida, por no estar en el registro de iglesias de la zona. La edificación despierta atención sobre todo por lo tenebrosa que se la ve, y curiosamente abrazada por la vegetación del lugar.

El equipo de Periodismo Urbano (P.U.) emprendió el viaje rumbo a la localidad de Santa Rosa del Conlara, luego de haber recibido por parte de uno de los lectores una foto de la Iglesia de los Navarro, con una particularidad, en la imagen había un hombre que según el aficionado que la tomó nunca estuvo al momento de captar la imagen.

La imagen fue enviada por Ramiro, uno de los lectores de Periodismo Urbano; Quien remarcó con un círculo blanco la figura de un aparente espectro que pudo apreciar luego de tomar la foto en su visita a la Iglesia de los Navarro. “Cuando saqué la foto no había nadie”, relató Ramiro.

Una odisea

Al hacer base en Santa Rosa, localidad ubicada a 180 kilómetros al noreste de la capital puntana; Luis Guerra, quien brindó hospedaje al equipo de P.U, al escuchar la historia que motivó tal movilización, contó que él tuvo dos intentos fallidos por llegar a ese lugar: “nunca pude dar, las dos veces que fui me perdí”. Así fue como acompañó al medio periodístico hacia la reserva natural “La Isla” donde está emplazada la mítica iglesia.

El ancho del camino hacia ese lugar era del tamaño de la huella de una camioneta, polvoriento con algunos pozos que no permitían pasar los 20 kilómetros por hora, llegar allí fue toda una travesía al mejor estilo Indiana Jones. Desandar el trayecto desde la localidad de Santa Rita hasta “La Isla” no fue nada fácil, porque al errar una bifurcación podría derivar en la comuna de “Conlara”, provincia de Córdoba. Algo que ocurrió a los integrantes de Periodismo Urbano, quienes retrocedieron sobre sus pasos, y entre preguntas a los vecinos dieron con el objetivo.

Una vez en “La Isla”, un cartel contuvo el andar del equipo al advertir que era “propiedad privada” de la familia López, actuales propietarios del campo que alguna vez fue de Los Navarro.

Mientras las palmas resonaban a la espera que alguno de los dueños asomara para pedirle paso a través de su terreno, don Luis decidió estacionar su vehículo lo más pegado posible a la vera de la angosta carretera, y en una maniobra, la camioneta quedó atascada en un pozo de poco más de 30 centímetros de profundidad. En su intento por quitarla de allí, una de las ruedas traseras comenzó a patinar y emanar olor a cubierta quemada. La prioridad cambió en un instante, y pasó de llegar a la iglesia, a quitar como fuera el vehículo de ese pozo. Al cabo de una hora de intentos fallidos, con un viento fuerte y constante, entre las malezas aparecen dos hombres que preguntan con voz enérgica: ¿Qué están haciendo? Al ver la situación se percatan de lo ocurrido, e inmediatamente ofrecen ayuda y traen un artefacto, que atado a un árbol más un poco de tracción a sangre, el vehículo atascado salió. La frustración se fue, y reflotó el objetivo de llegar de una vez por todas al templo de Los Navarro.

 

Cayeron del cielo

Eduardo Falcón y Nelson López, quienes además de ayudar a quitar la camioneta del pozo, oficiaron de guías hacia la “Iglesia de Los Navarro”. Eduardo es propietario de parte del terreno, y Nelsón, quién lo negó aunque su apellido coincide con el de los actuales dueños se despegó de tal responsabilidad. Más allá de eso fueron muy gentiles en sumarse a la “travesía de Periodismo Urbano”.

 

Muchos leyendas y pocas certezas

Varias son las teorías y leyendas que giran en torno a la iglesia, una de ellas dice que los hermanos Navarro, construyeron esa iglesia con pretensiones de ser la más importante de la zona, pero se disgustaron entre ellos por no ponerse de acuerdo con el nombre del santo que le iban a poner, uno decía San Pedro y otro decía San Antonio. Al final todo quedó en debate y el paso del tiempo terminó por hacerse cargo de su actual aspecto, y con los años un movimiento telúrico hizo que ese edificio se partiera en dos. Esta el hipótesis más racional.

Otra versión habla de una rivalidad entre las familias Funes y Navarro, según se sabe, los primeros tenían una capilla en su estancia, y los Navarro por no ser menos quisieron construir nada menos que una iglesia. Una vez terminada, el sacerdote que iba camino a bendecirla murió trágicamente en un accidente de tránsito en las inmediaciones, y así surgió el primer indicio de la maldición que la rodea.

La otra historia que transcurre en la localidad, es que el Cura Brochero se enojó porque los Navarro no eran colaboradores de su gestión eclesiástica y por eso les puso varios inconvenientes para que la construcción finalizara, y quedó esa imagen de ese edificio enorme partido, en medio del campo donde lo recubre el follaje y pastan los animales.

Estas son algunas de las historias que se cuenta del templo de los Navarro, sin embargo Eduardo Falcón, uno de los guías de la travesía de Periodismo Urbano, añade otras un tanto más sobrenaturales.

 

“Los arquitectos que han venido a ver la Iglesia han dicho que las rajaduras no son por problemas de cimientos porque nacen desde arriba hacia abajo, por lo que pueden ser brujerías”, aseguró Eduardo Falcón, quien conoce bien de historias tanto como de vida silvestre; que en este último caso expone videos de animales en su habitat natural a través de su página de facebook: “La isla Reserva”.

 

La iglesia en si misma

En la siguiente reproducción se expone el “plato fuerte” de la nota, nada menos que imágenes exclusivas de Periodismo Urbano en el interior de la misterioso templo construido por los hermanos Navarro a principios del siglo XX. Sin mas para contar, que las imágenes hablen por sí solas.

 

Como llegar

A la Iglesia de Los Navarro se la puede encontrar por GPS o Google Maps con georeferencia 32º 06’ 50’’ S, 65º 14’ 36’’ O. Una de las maneras de ir, por la que llegó el equipo de P.U. es cruzando Santa Rosa del Conlara, a través de la ruta provincial Nº 23, pasando Punta del Agua, el paraje Tilquicho, y Santa Rita, de allí hay que tomar el antiguo camino que va a la Lomita (hacia el Este), y hay que hacer seis kilómetros más por camino de tierra en condiciones regulares hasta “La Isla”. Lo sugerible es dejar el vehículo allí, y hacer los pocos mas de trescientos metros a pié. La referencia que se puede tomar para darse cuenta que se llegó al objetivo es que sobre el camino, a mano derecha está la “casa de la bruja”, y justo en frente detrás de unos matorrales, a unos cien metros campo adentro la Iglesia de los Navarro.

 

Por este camino pudo llegar el equipo de Periodismo Urbano en camioneta.

 

Este es otro camino alternativo para los amantes de hacer paseos en bicicleta.

Es tuya, no es mía, es tuya

La controversia sobre a que provincia pertenece la demarcan lógicamente una cuestión de límites, pero según los lugareños dicen que pertenece a territorio puntano.

Geográficamente figura que pertenece a la comuna de Conlara, provincia de Córdoba. Pero según los baqueanos, aseguran que pertenece al departamento Junín, provincia de San Luis porque el río demarca el límite natural de San Luis con Córdoba, y la estructura está antes de cruzar el río Conlara.

Ninguno de los gobiernos se ha querido hacer cargo de mantener mínimamente las condiciones para acceder a ese fantástico lugar en medio del monte, simplemente porque a ninguno les interesa explotarlo turísticamente De manera que es un lugar de acceso privado (que con permiso se puede acceder), y por el momento gratuito.

 

Fotogalería:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Autor: Señor R.

Nota relacionada: El día que un OVNI aterrizó en el dique La Florida